gestione del tempo
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By Ariel Chalo Britos.

 

Hoy no puedo ir a entrenar, tengo que… estudiar, ir al médico, cuidar de mi hermano pequeño, un trabajo conjunto, examen de inglés, me duele la cabeza, tengo tos”, etc etc Diría que podría decir diez excusas diferentes por cada jugador que he entrenado en toda mi vida… y es que me da la sensación que a veces, o muchas veces, los jugadores faltan a los entrenamientos por falta de ganas, por falta de compromiso, por que le da la gana.

A continuación, voy a pasarles un cuadro que hice y pasé a mis jugadores hace unos años.

  • Dormir 8 horas x 7días = 56 horas
  • Colegio  8horas x 5días = 40 horas
  • Estudio 2horas x 7 días = 14 horas
  • Baloncesto 4horas x 5días = 20 horas
  • Otras actividades 4horas a la semana. = 4 horas

TOTAL 134 HORAS

Como podemos ver, entre una cosa y otra sale que hay 134 horas a la semana en las que un jugador que está estudiando etc etc. Si tenemos en cuenta que una semana son 168 horas podemos ver que teniendo en cuenta las horas de dormir, escuela, estudio, baloncesto, y otras actividades como podría ser inglés informática, etc. Nos quedan aún 34 horas libres cada semana.

Hay que decir que realmente, hoy en día pocos son los que duermen 8 horas al día, no siempre tienen 8 horas de clase, NO estudian 2 horas al día, no tardan 4 horas en un entrenamiento o partido, y no todo realizan más actividades, pero creo oportuno hacer esta tabla apuntando al peor de los casos para que se vea claramente que una semana da para mucho y que todo es compatible.

Soy partidario que debe haber un orden de preferencia, y desde el entrenador, hay que inculcarlo, y para un joven de 13 años tiene que ser más importante aprobar el examen de matemáticas que ganar el partido del sábado; pero de allí a conceder faltas de entrenamiento para estudiar no me parece del todo bien, pues si es así es señal que a la hora de estudiar el joven no ha querido hacerlo.

Creo que tan importante es que el chico tenga claro que debe estudiar y tirar adelante sus estudios como que sea capaz de programarse las semanas adecuadamente lo suficiente para que cumpla con todos sus compromisos.

Cuando ese joven tenga 30 años, y deba cumplir sus horas laborales, más las horas de padre, más algún otro compromiso que pueda tener, ¿Cómo lo hará? Se le hará imposible!

Por tanto, seamos tan buenos para inculcar el hábito de estudiar como para inculcar el hábito de estudiar cuando se debe estudiar.

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